jueves, 15 de junio de 2017

Comic: Las chicas de nadie

Guión: Damián Connelly
Dibujo: Matías San Juan
Editorial: Atmósfera, año 2016 (edición original de Dead Pop, año 2014)


Parece algún tipo de acomodo pero les juró que es pura casualidad que otra vez me toca reseñar  una obra de Damián Connelly (¡y la próxima de material nacional también!)… bah, casualidad y que Connelly tiene hormigas en el traste a la hora de escribir, nunca para.

‘Las chicas de nadie’ es una obra que me enganchó mucho con su argumento sórdido, sus personajes muy bien construidos y su impecable ritmo narrativo. Es la historia de Emmet, un solitario profesor de secundaria, medio pajero, que un día se cruza con una chica pidiendo ayuda en un VHS porno; con la ayuda de una vecina bastante metiche empieza a investigar y se encuentran cada vez más metidos en situaciones jodidas, esas de las que no se puede estar seguro de salir en una sola pieza.



Cuando lo leí por primera vez me dio la sensación que el guión recurre a un final shockeante e imprevisible por puro morbo, que me bajó el buen gusto de las paginas previas. Pero procesándolo bien hay señales, indicios de ese desenlace a lo largo del libro que no le quitan lo shockeante pero si dejan claro que no es un manotazo de ahogado.



Lo que sí tengo que criticar es el tema de los diálogos, me hace mucho ruido que todos estén escritos en una especie de castellano neutro como el de las películas (mal) dobladas, sobre todo cuando hay personajes tan distintos entre sí: un profesor mayor de edad, una chica clase media baja, mafiosos chinos, traficantes latinos, todos hablan de “tú”, putean con “mierda” y ese tipo de cosas que le quitan personalidad y onda a las caracterizaciones. Igual no hay muchos diálogos y si mucha narrativa visual, lo que hace muy llevadera la lectura.


El dibujo de Matías San Juan (una de las mitades de la revista ‘Doppelganger’) viene como anillo al dedo para este tipo de tramas: es sobrio y delicado, una mezcla de Dan Clowes y Lucas Varela, pero apostando más por la narrativa y la claridad del dibujo antes que por los virtuosismos gráficos. Los tonos de grises están muy bien colocados, los fondos y la ambientación muy trabajados y no se notan para nada las referencias fotográficas que figuran en los extras.


La edición de Atmósfera (la editorial de Connelly) es impecable para su precio y es muy bueno que esta obra haya sido reeditada para seguir siendo descubierta y disfrutada por cada vez más gente.

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